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sábado, 13 de febrero de 2016

46 años de la edición del disco “Black Sabbath”: lluvia, campanadas y música plena de oscuridad

El álbum debut de Black Sabbath, llamado igual que la banda, fue editado hace exactamente 46 años. El cuarteto británico, integrado en aquel momento por Ozzy Osbourne (voz), Tony Iommi (guitarra), Geezer Butler (bajo) y Bill Ward (batería), tomó su nombre del título de una película italiana de terror protagonizada por Boris Karloff y dirigida por Mario Bava en 1963.
Al margen de ser un disco que marcó un antes y un después en la historia de la música pesada, “Black Sabbath” encierra una historia muy especial con respecto a su portada. El escenario que sirvió para dicha imagen no es ninguna casa embrujada ni una casona donde se cometieron sangrientos crímenes, sino que simplemente se trata de un antiguo molino que aún se levanta poderosamente a orillas del Támesis, en el pueblo de Mapledurham (Berkshire - Inglaterra).
Aunque a simple vista parezca un dibujo, se trata de una fotografía que fue tomada por el artista Marcus Keef. La técnica que aplicó para crear esos colores tan siniestros fue sencilla: puso el negativo sobre la imagen original logrando convertir la instantánea en algo terrorífico.
Acerca de la mujer que aparece en la tapa del álbum, en cambio, sí que persiste el misterio todavía. Si bien no se trata de una bruja, ni tampoco es cierto que no estuviera allí al momento de tomar la fotografía del viejo molino, la realidad es que no existe una versión oficial sobre la identidad de esta joven, ni siquiera los propios músicos de Black Sabbath tienen alguna pista.
A propósito, Bill Ward comentó alguna vez: “No recuerdo a esa mujer, vivíamos drogados las 24 horas del día”.
Según el periodista Pete Sarfas (redactor y jefe de la Black Sabbath Appreciation Society), aquella mujer era una modelo llamada Louise, y como poco se sabe de ella, circulan otras leyendas que dicen que murió en un trágico accidente automovilístico en el mismo año en el que se editó el disco. El caso es que nadie sabe acerca de la identidad de la misteriosa dama.
Los integrantes de Black Sabbath no tuvieron nada que ver con la portada del álbum, ya que fue el sello discográfico Vertigo el responsable de incluir los elementos satánicos como estrategia publicitaria, tales como una cruz invertida en el interior adjuntada a un poema titulado “Still falls the rain”, que recopila imágenes de corte siniestro como árboles ennegrecidos, amapolas que sangran y estatuas decapitadas.
Acerca de la edición de “Black Sabbath”, Ozzy Osbourne declaró: “No habíamos participado en absoluto en el arte gráfico del disco, con lo que la cruz invertida, un símbolo satánico como
descubriríamos más tarde, no tenía nada que ver con nosotros. Pero esas historias que circulan según las cuales no estábamos contentos con la portada son mentiras. Por lo que yo recuerdo, todos alucinamos enseguida cuando vimos la tapa del disco”.
Sea como sea la historia, lo cierto es que “Black Sabbath” se caracteriza por tratarse de una atrapante obra plena de oscuridad y misterio, rasgos que al día de hoy conserva la banda y que fueron influencia para miles de grupos en todo el mundo. En definitiva, es uno de esos discos eternos. Sólo hace falta apretar play y dejarse envolver por la lluvia y las campanadas..

jueves, 3 de diciembre de 2015

20 curiosidades de Ozzy Osbourne y su entorno

1. Ozzy, cuarto hijo del matrimonio de John y Lillian Osbourne, mostró un incipiente interés por participar en musicales escolares como el "H.M.S. Pinafore".
2. Cuando fue grabada por vez primera en 1972, “Changes” causó una amplia controversia entre los aficionados a la banda por ser una balada. Curiosamente, treinta años después, alcanzó el Nº1 en la lista de éxitos del Reino Unido gracias a la nueva versión grabada por Ozzy como un dueto con su hija Kelly.
3. La carrera de Ozzy en solitario estuvo a punto de comenzar cinco años antes de lo esperado. En 1978, Ozzy dejó temporalmente Black Sabbath para ensayar con tres miembros de Necromandus -olvidados precursores del doom británico- como la primera formación del “Blizzard of Ozz”.
4. Quién recomendó a Dio como reemplazo a Ozzy Osbourne no fue otro que Sharon Arden, hija del iracundo mánager de la Electric Light Orchestra, Don Arden, y más conocida como Sharon Osbourne.
5. Randy Rhoads fue reclutado gracias a la ayuda de la futura bajista de Slaughter, Dana Strum.
6. Randy Rhoads ni siquiera era fan de Black Sabbath. Casi toda su inspiración provenía de la escena del glam inglés, en especial, del fabuloso guitarrista Mick Ronson, por aquel entonces guitarrista de David Bowie.
7. Aunque no acreditado por ello, Don Airey escribió y tocó la introducción de teclado de “Mr. Crowley”.
8. Durante su primera gira por los Estados Unidos, Motörhead fueron los teloneros de Ozzy Osbourne. Pero cuando ambas bandas regresaron a Inglaterra, el cartel se invirtió, convirtiéndose Ozzy en el telonero de Lemmy y sus huestes.
9. ¿Alguna vez te preguntaste qué significaban las siglas de la enigmática “S.A.T.O.”? Nada, en realidad. Son una combinación de las iniciales de las dos mujeres más importantes en la vida de Ozzy en aquel entonces, su mánager Sharon Arden, y su esposa Thelma Osbourne.
10. Las misteriosas runas escritas en el folleto interior del vinilo original de “Diary of a Madman” rezaban simplemente The Ozzy Osbourne Band.
11. Por su parte, las runas de la contraportada del “Speak of the Devil”, entre otras cosas, escondían un emotivo mensaje: “Ése chico era mi salvavidas, ¿sabes? Era un músico dinámico, pero preferiría no hablar de ello porque es un sentimiento que me consume todos los días de mi vida. Descansa en paz Randy Rhoads”.
12. Ozzy y Madonna coincidieron en una ocasión, contribuyendo con sus voces en la canción “Shake Your Head (Let's Go to Bed)” por la banda Was (Not Was).
13. El misterioso mensaje subliminal al inicio de “Bloodbath in Paradise” - Your mother sells whelks in Hull (Tu madre vende caracoles de mar en el infierno) - es una parodia de una célebre frase de “El Exorcista”.
 14. Ozzy contribuyó con su voz a la canción de Gary Moore, “Led Clones”. Ambos eran amigos desde mucho tiempo y estuvieron a punto de colaborar en numerosas ocasiones.
15. En 1994, Ozzy contrató a Steve Vai como su nuevo guitarrista. Aunque finalmente su colaboración se limitó a dos canciones: “Dyin' Day” en el disco de Vai “Fire Garden” y “My Little Man” en Ozzmosis.
16. Un año después, Ozzy reclutó a Joe Holmes cuando Zakk Wylde se pensó demasiado lo de unirse a Guns n Roses.
17. La primera colaboración entre Ozzy y Robert Trujillo, bajista actual de Metallica, no fue en “Down to Earth”, sino en la canción de Infectious Grooves de 1991, “'Therapy?'”.
18. Gus G, actual guitarrista de Ozzy, nació en Grecia bajo el nombre de Kostas Karamitroudis (Κωνσταντίνος Καραμητρούδης).
19. En 2010, casi 40 años después de que Rick Wakeman tocase en “Sabbath Bloody Sabbath”, su hijo Adam comenzó a trabajar con Ozzy en “Scream”.
20. El lapso de 43 años que separó las dos apariciones de Black Sabbath en el Top de las listas del Reino Unido - "Paranoid" en 1970 y "13" en 2013 - rompió el récord anterior de Bob Dylan de 39 años.

                                                                                                         (Fuente: UltimateClassicRock.com)

viernes, 25 de septiembre de 2015

"Vol. 4": Black Sabbath en su máximo esplendor

Hace exactamente 43 años, Black Sabbath continuaba cimentando las bases de la música pesada con el lanzamiento de “Vol. 4”, uno de los tantos picos altos de su extensa discografía. Si bien es cierto que los seis primeros álbumes de la Bruja Negra son de escucha obligatoria, considero que esta cuarta entrega tiene a Ozzy Osbourne, Tony Iommi, Geezer Butler y Bill Ward en su máximo esplendor, algo que se percibe en cada una de las 10 canciones registradas: “Wheels of confusion”, “Tomorrows dreams”, “Changes”, “FX”, “Supernaut”, “Snowblind”, “Cornucopia”, “Laguna sunrise”, “St. Vitus dance” y “Under the sun”. 
Aunque carece de “éxitos” inmediatos como “Paranoid”, “War pigs”, “Children of the grave” o “Iron man”, “Vol. 4” se caracteriza por ser una obra exquisita de punta a punta. 
En algo más de 40 minutos, Sabbath te pasea por diferentes paisajes sonoros, siempre cubiertos por ese manto de oscuridad y densidad que con el tiempo se transformaría en su marca registrada y sería tomado como influencia por cientos de bandas. Incluso su portada fue imitada en más de una oportunidad, tal como hicieron Sleep o Pantera.  Entrevistado hace un par de años en el programa de radio norteamericano “In the studio: The stories behind history’s greatest rock bands”, Ozzy Osbourne confesó que “Vol. 4” fue producido en una época muy dura para Black Sabbath. “Lo que pasó conmigo y la banda fue que, en un principio todos teníamos un propósito, pero mientras avanzamos, esa cosa inevitable llamado ego apareció. El hecho es que el éxito te cambia. Me afectó. Yo estaba lleno de cocaína. Esa cosa te hace hablar la mayor cantidad de mierda. No debía de haber ningún problema más en el mundo, ‘porque todo lo resolvíamos en el baño de un hotel con una bolsa de ese polvo blanco.’”

                                                                                                                                                    Fernando


Las Ruedas de la Confusión

Hace tiempo vagaba con mi imaginación 
por la tierra de los cuentos de hadas.
Loco de felicidad no sabía lo que era el miedo.
La inocencia y el amor era lo único que conocía.
Era una ilusión.
Pronto, los días fueron convirtiéndose en años.
La felicidad no llegaba tan fácilmente.
La vida era algo más que cuentos de hadas y fantasía.
La inocencia era sólo otra palabra.
Era una ilusión.
Perdido en las ruedas de la confusión.
Atravesando valles de lágrimas.
Los ojos llenos de rabia y desilusión.
Me ocultaba en el temor cotidiano.
Así descubrí que la vida es sólo un juego
en el que nunca ha habido un ganador.
Pones todo tu empeño, sólo para ser un perdedor.
El mundo seguirá girando cuando te hayas ido.
Sí, ¡cuando te hayas ido!


viernes, 18 de septiembre de 2015

Hace 45 años, Black Sabbath encendía la llama del heavy metal con su álbum “Paranoid”

“Ese rollo del amor está distorsionado”, dice Ozzy Osbourne, vocalista fundador de Black Sabbath. “Una semana te enamorás y a la siguiente te desenamorás y empezás a drogarte”. Geezer Butler, bajista y letrista de la banda, hace memoria: “La música que hacíamos en 1970 era el reflejo de lo que pensábamos y experimentábamos entonces. No tenía que ver con la droga, porque compartíamos algún porro pero no teníamos dinero ni para comprar alcohol. Pero no vivíamos el flower power ni las buenas vibraciones. El movimiento hippy era una mierda para nosotros; de donde veníamos, todo era triste y oscuro”.
Los Sabbath (Osbourne, Butler, el baterista Bill Ward y el guitarrista Tony Iommi) eran cuatro veinteañeros, supervivientes desencantados con sus trabajos en fábricas de Birmingham, Inglaterra. Cuenta la leyenda que Ozzy asistió a la grabación de su primer disco (“Black Sabbath”, 1970) descalzo por no poder costearse unos zapatos nuevos. Pero su debut, registrado del tirón en apenas dos días, levantó expectativas en Estados Unidos y su compañía de discos empujó al grupo de nuevo al estudio sólo cuatro meses después. Así, desde la urgencia y los sentimientos más primarios, se concebiría su obra cumbre: “Paranoid”.
El álbum tenía previsto llamarse “War pigs” (Cerdos de la guerra, en castellano), como la canción que lo abre, un quebrantahuesos antibelicista de casi ocho minutos. Su sello trajo la portada, una de las más feas de la historia del rock, la del tipo vestido de rosa con un casco y un sable en la mano. “Para empezar, la portada es horrible”, confiesa Butler. “No nos gustaba, pero era idea de la compañía y tuvimos que aguantarnos. Ya era muy mala para un disco llamado ‘War pigs’, pero luego acabó siendo ‘Paranoid’ y ya ni siquiera tenía sentido”.
En efecto, debido a la controversia surgida con la guerra de Vietnam y para no meterse en berenjenales, su compañía, Vertigo, decidía in extremis cambiar el nombre al álbum por el del último tema grabado, el que más les gustaba. Recuerda Bill Ward: “No teníamos suficientes canciones y nos pidieron una más. Tony Iommi empezó a tocar los acordes de ‘Paranoid’ y todos lo seguimos. Nos llevó 20 o 25 minutos terminarla”.
El tema, el más directo (casi punk) y conciso (por tanto, el menos representativo) de cuantos hubiesen facturado los Sabbath en su corta historia, se ganó los corazoncitos de los ejecutivos discográficos y fue promocionado como primer single, tirando del disco hasta lo más alto de la lista británica. “Paranoid” se convirtió en un clásico casi al instante y, en una muestra de delirio sin parangón, hasta fue interpretada por Ozzy Osbourne y Tony Iommi, con Phil Collins de batería, en el 50º aniversario de la coronación de la reina Isabel II de Inglaterra, en 2002.
El rock contenido en el segundo disco de Black Sabbath no es precisamente aristocrático, pero tampoco satánico, como algunos creen. Más bien, una colección de poemas desencantados, versos simplones pero que, declamados por el afectado Osbourne, surtían un efecto demoledor y conmovían sin remedio a los jóvenes a ambos lados del Atlántico.
“Paranoid”, el disco, habla de guerra, angustia, alienación, desconexión, droga, frustración… Ahí, el antecedente de Nirvana y el grunge. Y, sobre todo ello, un halo de novela de ciencia ficción que lo impregna todo. Para muestra, “Iron man”, otro de los himnos, que sugiere el drama de un hombre de acero que viene del futuro y se venga de la humanidad por haber hecho de él lo que es.
“Paranoid” se publicó el 18 de septiembre de 1970; el mismo día que dijo adiós Jimi Hendrix. Vejado hasta la humillación por la crítica musical durante los primeros años 70, aquel disco es considerado hoy el gran padre del género heavy, instaurando unos cuantos de sus ingredientes fundamentales con los acordes categóricos de guitarra de Iommi, la imaginería futurista e inadaptada de Butler, el melodrama de Osbourne y los mamporrazos limpios y técnicos, como puntos de sutura, de Ward.

(Fuente: Rolling Stone) 


Tema x tema

* “War pigs”: Es junto con "Paranoid" e "Iron man", uno de los máximos exponentes sonoros del álbum y de la propia discografía de Black Sabbath. El tema lanza durísimas críticas hacia la guerra de Vietnam, los militares y los políticos, calificándolos como bien dice el título de la canción de "cerdos de la guerra".
* “Paranoid”: La canción nos traslada con su frenético riff a la desesperación existencial de un enfermo mental. Como dato interesante figura la similitud del riff de "Paranoid" con el de "Dazed and confused" de Led Zeppelin (de su LP debut "Led Zeppelin").
* “Planet caravan”: Es una relajada y psicodélica composición donde Ozzy Osbourne muestra su voz más dulce y melancólica.
* “Iron man”: Tema en cuyas letras se refleja la historia de un hombre que, viendo el fin de la humanidad, viaja al pasado para salvarla. En su viaje a través del campo magnético, se convierte en Iron Man, perdiendo el habla y el movimiento. Cuando quiere advertir a la humanidad acerca del desastre, es ignorado, por lo que clama -y consigue- su venganza, desatando el fin que había venido a evitar. El factor clave de esta pieza es sin lugar a dudas su genial y singular riff, uno de los mejores y más conocidos de la historia, que se repite de forma hipnótica. Asimismo es destacable el excelente trabajo en la batería de Bill Ward, que imita con su tan particular estilo el riff de la guitarra.
* “Electric funeral”: Es uno de los temas más siniestros de la discografía de Black Sabbath, donde dibuja un mundo devastado por la guerra nuclear con un excelente trabajo de los cuatro miembros que da como resultado una atmósfera que exhala pesimismo.
* “Hand of doom”: Es la primera canción en la que Black Sabbath trata el tema de la adicción a las drogas. La letra pertenece a Geezer Butler mientras que la música fue escrita por los cuatro miembros. La canción fue concebida después de que la banda había observado un creciente número de soldados estadounidenses que llegan a Inglaterra a finales de 1960 a partir de la guerra de Vietnam con adicción a las drogas graves, a fin de olvidar las atrocidades que vivieron.
* “Rat salad”: Es un breve tema instrumental compuesto para el lucimiento de Tony Iommi y sobre todo del baterista Bill Ward.
* “Fairies wear boots”: Es otra canción con un impecable trabajo del guitarrista Tony Iommi y con una letra que bromea respecto al abuso en el consumo de alucinógenos.