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miércoles, 20 de julio de 2016

"Pleasant dreams": el disco más pop de Ramones cumple 35 años

A mediados de los 90, en el boletín bimensual de recomendaciones que enviaban desde la desaparecida tienda madrileña Discos Del Sur, Luis Lapuente empezó una reseña sobre un recopilatorio de los Ramones (ahora no recuerdo cuál) diciendo esta gran verdad (cito de memoria, no es textual): “Vamos a decirlo de una vez. Los Ramones son la mejor banda de Rock’n’Roll de la historia”. Creo que nunca he leído nada con lo que pueda estar más de acuerdo. No porque sean los mejores, lo cual es algo muy subjetivo, sino porque son los que mejor han sabido sintetizar la esencia y el significado del Rock’n’Roll: sencillez, contundencia, diversión, desenfado, gamberrismo y rebeldía. Todos esos condimentos, los han tenido a manos llenas y los derrocharon sin mesura en sus discos y canciones.
Para muchos, hoy en día, son una marca de camisetas (es triste decirlo, pero así es). Todo hay que decir que habrán vendido muchas más t-shirts que discos y que son legión los que lucen palmito sin saber quiénes fueron Joey, Johnny, Dee Dee y Tommy o, como en este disco, Marky; o qué carajo de
canciones hacían. Pues en este “Pleasant dreams” hicieron canciones realmente memorables, algunas de las mejores de su extenso y celebrado repertorio. Porque, si bien es cierto que muchos no tienen ni idea qué significa eso de Ramones, también son legión los fans que los tienen en un altar y los consideran fundamentales en sus vidas. Para mí lo son desde que, con diez años, alguien le regaló a un amigo mío un ejemplar del “End of the century”, el celebrado álbum anterior y que les produjo un tal Phil Spector.
Para éste que nos traemos entre manos, la discográfica escogió al ex 10cc Graham Gouldman, en contra del criterio de la banda que prefería a Steve Lillywhite como productor. Venían algo escarmentados después de su tormentosa (pero de brillante resultado) experiencia con Spector. No fue el único conflicto. Johnny y Joey llegaron a un punto irreconciliable. Además de tener unas ideas políticas diametralmente opuestas (el larguirucho vocalista era demócrata, mientras su colega a las seis cuerdas estaba contento con la reciente llegada de Ronald Reagan a la Casa Blanca), Johnny le levantó la novia a su camarada. También tenían ideas distintas del rumbo musical, ya que Joey tenía una mayor querencia por el pop (lo cual se nota muchísimo en las canciones del álbum, sin duda el más puramente pop de su discografía) y el otro por sacarle un sonido más duro a su Mosrite. El resultado es que por primera vez no aparecen juntos en la portada del disco y se optó por un dibujo de cómic, con una silueta recortada en una puerta. También, por primera vez, las canciones dejan de ser firmadas por la colectividad Ramone y se lee quiénes fueron sus autores. En este caso, se repartieron siete para Joey y cinco para el bajista Dee Dee. El resultado lo apreciamos colocando la aguja en el surco.
Y nos encontramos con “We want the airwaves”, quizá el tema más oscuro de Joey en este disco, en tonos menores, pero con esa voz inconfundible resaltando en medio del marasmo de riffs de su colega y enemigo Johnny. Muy en la onda de canciones anteriores como “I’m affected”.
Sigue “All is quiet on eastern front”, composición del bueno de Dee Dee. A ritmo de twist, si las guitarras no tuvieran ese tono tan característico, podría haber aparecido en alguna película playera de Frankie Avalon y Annette Funicello. Divertida hasta decir basta, Joey y Dee Dee se llaman y responden a lo largo de todo el tema con el único afán de pasar un buen rato.
Y en esto llega “The KKK took my baby away” una de las obras cúlmenes del power pop. Cuenta la leyenda que hace referencia al asunto antes mencionado entre Joey, Johnny y la chica en discordia, aunque algunas fuentes aseguran que la canción estaba escrita antes del affair. La melodía es inmensa, los coros sencillos pero perfectos y el estribillo es lo mejor que uno pueda imaginar. No recuerdo las veces que la he coreado puño en alto. Grandiosa.
Pero si alguien pensaba que era mi favorita del disco, se equivoca. Ese honor (quizá dudoso) se lo merece “Don’t go”, probablemente, una de las cinco mejores canciones del mundo. Estaba claro que Joey con estas canciones demostraba ser un fanático del sonido de los Girl Groups (y de Phil Spector, claro). Otro estribillo grandioso y un puente que vale su peso en oro. Obra maestra, se mire por donde se mire.
Llega ahora otra de Dee Dee, “You sound like you’re sick”, canción típica del sonido Ramoniano, con ritmo movido que igual se puede bailar en pogo que twisteando. Y es que canciones así que solo buscan desenfreno, diversión y dejarse llevar por la confusión tienen la virtud de que igual les va un roto y descosido.
Cierra la cara A “It’s not my place”, de Joey, que empieza con un efecto de sonido con un teléfono y luego se sumerge en unos cambios de ritmo grandiosos influenciados por el sonido de lo que se ha denominado como frat rock. De hecho, esta canción por su espíritu podría haber sido tocada por esas bandas universitarias americanas de los años 60. Divertidísima, como todo lo que han hecho estos titanes.
Y al darle la vuelta nos encontramos con otra de las maravillas de este disco, “She’s a sensation”, otra de mis favoritas del repertorio ramoniano. Nos encontramos delante de una canción pop absolutamente redonda, con una melodía hermosísima y, atención, hasta dos subidas de tono a lo largo de la canción que motivan que el tema vaya ganando brillantez a medida que va avanzando. Lo dicho, una genialidad. Y, además, Joey canta tan acojonantemente bien, ¿verdad?
“7-11” es otro caramelito pop con una influencia clara del sonido de los grupos de chicas sesenteros. Con otra producción menos guitarrera y con voces femeninas, a nadie le extrañaría escucharla en el repertorio de grupos como las Angels o Reparata and the Del Rons.
“You didn’t mean anything to me” es de Dee Dee, y tiene un ritmo más movido. Es una canción también muy pop, aunque con ese tono oscuro que le imprimían a ratos los Ramones a sus composiciones. No carece, por supuesto, de esos dobles golpes de caja twisteros a cargo de Marky y es otro de esos imprescindibles desenfrenos de los que está plagado el repertorio del grupo.
Y empalma directamente con otra maravilla de Dee Dee, la muy sobresaliente “Come on now”, que sigue llamando desesperadamente a la fiesta, a bailar y a hacer palmas como si no fuera mañana. Atención al sencillo pero genial solo de guitarra de Johnny. Y es que una canción no necesita más que los ingredientes vitamínicos que tiene esta.
La última canción de Joey en el disco es “This business is killing me”, otra canción de reminiscencias sesenteras, en la que el larguirucho vocalista de los de Queens clama con las situaciones vitales que estaba viviendo por entonces. Claro que canalizar los problemas en canciones así de buenas, con esa melodía no está al alcance de cualquiera.
Y cierra otra joyita de Dee Dee, “Sittin in my room”, otro himno típicamente Ramoniano, de ritmo muy rocanrolero y, por supuesto, invitando a divertirse sin mesura. Y es que los Ramones así entendieron la música y la vida y así nos las mostraron. Probablemente, Lapuente tenía razón y, en efecto, son la mejor banda de Rock’n’Roll de la historia. Gabba, gabba hey!!!

                                                                                        (Fuente: elmurodelossonidos.blogspot.com.ar)


                                                                                    

sábado, 23 de abril de 2016

Rápido y furioso: el disco “Ramones” cumple 40 años

El 23 de abril de 1976 salía a la venta “Ramones”, el álbum de debut de la banda homónima creadora del sonido punk. Pese a estar considerado uno de los 25 discos más influyentes del siglo XX por el The New York Times, tardó 38 años en convertirse en disco de oro -alcanzó el medio millón de unidades vendidas en junio de 2014, según la Recording Industry Association of America-.
El 2 de febrero de ese año, Joey (voz), Johnny (guitarra), Dee Dee (bajo) y Tommy (batería) comenzaron a grabar el álbum y dos semanas después lo tenían terminado. El costo total fue de  6.400 dólares, tenía 14 canciones, sin solos de guitarra y duraba poco más de 28 minutos.
Aquí, un repaso de cada uno de los temas que componen este gran clásico de la música:

  • "Blitzkrieg bop"
    Las canciones del disco se grabaron en el mismo orden en el que las tocaban en directo. Así, el álbum arranca con su himno "Blitzkrieg bop", que contiene el grito de guerra Ramones por excelencia: "¡Hey ho, let's go!". Joey Ramone quería tener su himno al estilo del "Saturday Night" de los Bad City Rollers-, que consideraban su competencia. "Teníamos que sacar una canción coral porque ellos la tenían", decía Johnny sobre este tema, compuesto por Tommy y cuyo título, autoría de Dee Dee, hace referencia al término alemán "guerra relámpago". Es la primera canción de su primer álbum y también la primera que tocaban en sus conciertos. Según su autor, la letra es una "oda al fan del rock'n'roll".
  • "Beat on the brat"
    "¿Sobre qué íbamos a escribir, de chicas? La verdad es que no las teníamos, así que como o éramos artistas o nada, escribíamos sobre cosas sencillas que podíamos contar. Nos parecía que los comunistas y los nazis eran graciosos, que también era divertido esnifar pegamento, pero ni pensábamos que había gente que se lo metía. Escribíamos las canciones y nos reíamos pero no nos parecía que estuviéramos pirados, sino que éramos una banda de rock normal", relataba Johnny Ramone en su autobiografía “Commando”.
    No obstante, temas como este "Beat on the brat" que invitaba a golpear a los mocosos con bates de béisbol -Joey se inspiró para esta divertida letra en los niños malcriados de clase alta de Nueva York- o a esnifar pegamento ("Now I wanna sniff some glue") o sus "muñecas nazis" ("Today your love, tomorrow the world") les generaron bastantes problemas, polémicas e intentos de censura.
  • "Judy is a punk"
    Dos crudas versiones de este tema y de la siguiente pista del disco, "I wanna be your boyfriend", fueron grabadas para un demo en septiembre de 1975 con Mark Thau. Este se las mostró a Craig Leon, cazatalentos de Sire, que, a su vez, se las hizo escuchar al dueño del sello, Seymour Stein. Apenas tres meses después, Stein los acabaría fichando para su discográfica. La letra, compuesta también por Joey, habla de Judy y Jackie, dos fans de Ramones delincuentes juveniles que se enrolan en el Ejército Simbionés de Liberación de San Francisco que, como dice la canción, son muy "punk". Este tema inauguraría un “mini género” dentro de su discografía que continuó con "Suzy is a headbanger" y "Sheena is a punk rocker" (ambas en “Leave home”) y concluiría con "Heidi is a headcase" en “Mondo bizarrro” (1992). 
  • "I wanna be your boyfriend"
    Aunque decían no escribir de chicas, esta es una inusitada balada romántica compuesta por Tommy incluida en el demo que llegó a Stein antes de ficharles. Es la canción más lenta de todo el disco y un homenaje a las canciones de amor pop de los años 60. Fue el segundo sencillo que se lanzó de Ramones, tras "Blitzkreig bop".
  • "Chain saw"
    En la maqueta que grabaron a principios de 1975, esta canción se llamaba "Sitting here with nothing to do", como reza su primera estrofa. Como fanáticos del cine de terror de serie B, la canción hace referencia a la película “La matanza de Texas” (1974). Al principio puede escucharse el sonido de una motosierra como la del asesino Leatherface.
  • "Now I wanna sniff some glue"
    "Ahora quiero esnifar algo de pegamento, ahora quiero tener algo que hacer, todos los chicos quieren esnifar algo de pegamento, todos los chicos quieren tener algo que hacer". Esta supuesta apología de las drogas trajo a los Ramones muchos problemas y prohibiciones en su viaje a Inglaterra en 1976 después de que murieran varios jóvenes en Escocia presuntamente por realizar esta práctica. Después de verlos actuar en julio de 1976, Mark Perry, de la banda inglesa Alternative TV, fundó el mítico fanzine punk Sniffin' Glue. Con 1 minuto y 36 segundos, es la canción más corta del disco.
  • "I Don't Wanna Go Down to the Basement"
    Pese a su letra minimalista, la misma estrofa repetida tres veces, es el tema de más duración del disco (2:35). Escrita por Johnny, también está inspirada en las películas de terror de serie B y sus peligrosos sótanos que ocultan cosas ("papá no quiero bajar al sótano, hay algo allí, no quiero ir").
  • "Loudmouth"
    La letra de esta canción, que abría la cara B del vinilo, contribuyó a alimentar las acusaciones de incitación a la violencia que acompañaban a la banda: "Eres una bocazas nena, mejor que te calles la boca, voy a golpearte porque eres una bocazas, nena"). El título de esta canción, incluida en su primer demo, sirvió como nombre de la empresa ficiticia (Loudmouth Productions) que simulaban tener para darse importancia cuando Tommy mandaba cartas como mánager de la banda, con membrete incluido y que firmaba con su verdadero nombre, Erdelyi, para ocultar que era el baterista.
  • "Havana Affair"
    Otra de las fascinaciones de los Ramones eran los cómics y esta canción hace referencia a la famosa tira cómica de la revista Mad "Spy vs. Spy" (Espía contra espía) del dibujante cubano exiliado Antonio Prohias sobre dos espías, uno negro y otro blanco, que querían acabar el uno con el otro parodiando la Guerra Fría.
  • "Listen to My Heart"
    Otro tema 'romántico' compuesto por Dee Dee del disco debut de los Ramones, que, como curiosidad, se grabó con la guitarra en un canal y el bajo en otro, con lo que cual, si se escucha el disco original con el balance en el altavoz izquierdo, se escucha solo la guitarra sin el bajo, y si se hace al revés, solo el bajo.
  • "53rd & 3rd"
    La letra de la canción, compuesta por Dee Dee, habla de un taxi boy neoyorquino, basado supuestamente en su experiencia personal, que intenta conseguir clientes en la intersección de la Tercera Avenida con la calle 53 y que luego apuñala a uno para demostrar que no es homosexual. El bajista unas veces confirmaba que era una canción autobiográfica y otras veces lo negaba. 
  • "Let's Dance"
    La pista 12 de “Ramones” es una versión del hit del año 1962 de Chris Montez, escrito por Jim Lee, que llegó ese año al número 2 en Reino Unido y al 4 en EE.UU. La banda neoyorquina hizo a lo largo de su carrera abundantes versiones de sus artistas favoritos e incluso publicaron un LP íntegramente dedicado a versiones, “Acid eaters” (1993). 
  • "I Don't Wanna Walk Around with You"
    Este fue uno de los dos primeros temas que compusieron Dee Dee, Joey y Johnny cuando ensayaban "en el salón de casa" a principios del año 1974, según revelaba el guitarrista en sus memorias. La otra canción era "I don't wanna get involved with you", que nunca llegaron a grabar.  "Tocábamos aquellas dos canciones una y otra vez", recuerda Johnny Ramone, que añade que ambos temas "tenían más de tres acordes", en respuesta a los críticos que los "denigraban" con la etiqueta de "la banda de los tres acordes".
  • "Today Your Love, Tomorrow the World"
    La canción que probablemente más quebraderos de cabeza dio al grupo por su letra con referencias explícitas a los nazis. Para empezar, el título original del tema era "I'm a nazy baby" y lo tuvieron que cambiar a "Today your love, tomorrow the world". La discográfica Sire también les prohibió cantar "soy un nazi, nena" y en la grabación del álbum se modificó a "soy un nazi, schatze", en alemán, aunque en directo cantaron durante toda su carrera sin tapujos el "I'm a nazy baby". "La verdad es que éramos ingenuos, pues de haber sido una banda importante, la prensa nos hubiera colgado. Pero Joey era judío y la cantaba, y era la historia de un chico alemán en un pequeño pueblo de Alemania", recordaba el guitarrista del grupo para demostrar que no había ninguna intención en la letra.

                                                                                                                         (Fuente: www.rtve.es)

                                           

miércoles, 16 de marzo de 2016

¡Adiós amigos!: 20 años del último show de Ramones en Argentina

Generalmente, cuando uno es joven, anda por la vida sin tener una real dimensión de las cosas. Quedará para otro momento la discusión de si esto es una gran bendición o una terrible falencia. Lo cierto es que en ese marco, tuve la suerte de presenciar el último recital que dieron los Ramones en Argentina. De más está decir que lo disfruté a pleno, no sólo porque el cuarteto neoyorquino fue uno de los primeros en ponerle música a mi adolescencia, sino porque con ellos debuté en esto de asistir a shows internacionales.
Sin embargo, aquel 16 de marzo de 1996 no era consciente de que estaba a punto de ver la despedida definitiva de los “Monchos” (en realidad, después hicieron un puñado de fechas más en territorio estadounidense) y que ya no grabarían más discos con la excusa de recorrer los escenarios del mundo. Así como no caía en la cuenta sobre semejante acontecimiento, la verdad es que tampoco estaba sufriendo las consecuencias de haber sido despedido repentinamente del trabajo el día anterior (el primero que tuve con todas las de la ley), sin tener en cuenta que uno de los que fue conmigo al show era mi ex jefe.
Al margen de estas cuestiones extra musicales, ese día viví un espectáculo inolvidable y lleno de muy buenos momentos. La primera banda en plantarse sobre el escenario de River fue Superuva, a la que le siguieron los ascendentes 2 Minutos y Attaque 77, que con las dos guitarras al frente recientemente afianzadas, dieron un show impresionante.
Aunque no estaba familiarizado con su repertorio, los alemanes Die Toten Hosen me compraron con su potencia, sobre todo Campino, quien incluso cantó trepado al techo del escenario. Para mí, uno de los picos altos fue cuando tocaron “Hier kommt Alex”, ese tema que tantas veces escuché versionado por UK Subs en el casete “Radio Olmos”.
Otro que me conquistó desde el primer momento fue Iggy Pop, quien desplegó un show salvaje y poderoso. Durante su set, la Iguana mechó canciones de su discografía solista (“Lust for life”, “Home” y “The passenger”, mis favoritas) con algunos clásicos de los inoxidables The Stooges, entre ellos “I wanna be your dog”, “Raw power” y “No fun”.
Finalmente, y ya cuando el campo de River era un mar de gente, se escuchó el famoso “uanchutrifor”, con el que los Ramones desataron su arrolladora energía. Sin gestos nostálgicos ni demagogia, el cuarteto aprovechó su hora y cuarto sobre el escenario para repasar por última vez (al menos en nuestro país) la incontable cantidad de clásicos que cosechó en poco más de dos décadas de trayectoria. Al margen de lo increíble que era escuchar a estos cuatro tipos sonar en vivo, fue emocionante ver a Marky atrincherado detrás de la batería, a CJ apuntalando a pleno con su bajo, a Johnny castigando su eterna Mosrite y al gran Joey aferrado al micrófono en el centro del escenario y dejando su voz en temazos como “Teenage lobotomy”, “Blitzkrieg bop”, “Pet sematary”, “I just want to have something to do”, “Pinhead, “Poison heart” y “I believe in miracles”, entre otros.
En fin, en ese momento tuve la certeza que había presenciado un show memorable. Pero con el paso del tiempo caí en la cuenta que la música había perdido a uno de sus grandes exponentes y, lo peor de todo, es que ninguna banda sería capaz de llenar ese vacío..

                                                                                                                                                    Fernando

jueves, 8 de octubre de 2015

Un músico, cinco frases: Johnny Ramone (The Ramones)

Johnny Ramone (8 de octubre de 1951 – 15 de septiembre de 2004)

* Grupo anterior: Tangerine Puppets.
* Cantante favorito: Elvis Presley.
* Oficios anteriores: Delincuente juvenil y obrero de la construcción.
* Hobbies: Ver baseball (era fanático de los Yankees), coleccionar autógrafos de famosos, las remeras de dibujos animados.
* Películas favoritas: “The bride of Frankenstein” y “The mummy”.
* Recital favorito: New York Dolls.
* Color favorito: Blanco y negro.

1- “No creo que nuestro objetivo sea sorprender a nuestros seguidores, sino hacerlos felices. La sorpresa es que nuestro último álbum es tan repugnante como el que editamos hace 10 años o más repugnante todavía”.
2- “Parece como que las bandas tienen siempre la obligación de cambiar, pero aparte de Los Beatles, ninguna cambió para mejor. Por lo general las bandas cambian para peor, porque se aburren o porque se olvidan para qué salieron al ruedo. Nosotros tratamos siempre de tener en mente qué es lo que quieren los fans, lo que ellos piensan que es bueno y malo. No lo que los críticos o la gente alrededor nuestro piensa, porque a ellos les interesa una mierda lo que nos pasa”.
3- “Pienso que de cierta manera uno tiene que cuidar su imagen. ¿Qué pensaría un fan de los Ramones si me viera llevando la bolsa del almacén? El problema es que a veces me cuesta hacérselo entender a mi novia y no quiere llevarla”.
4- “Una verdadera banda tiene que tener una imagen grupal y una actitud al salir al escenario. Nada de subir, afinar, hacer algunos acordes y hablar pavadas desde el micrófono. No me banco esa boludez artificial de querer hacer participar al público diciendo: ‘¿Están bien?’ o cualquier otra de las estupideces usuales. También detesto cuando una banda hace sus viejos temas en una forma distinta a la original. Nosotros tocamos nuestros viejos temas en la misma forma que siempre, a lo sumo ahora los hacemos más rápido para que no digan que estamos viejos”.
5- “Siempre me gustó decidir sobre mi propia vida y siempre odié a la gente que me dice qué hacer”.